La inseguridad sin solución
Por otro lado, la inseguridad también debe ser abordada con sus consecuencias sociales, legislativas, policiales, judiciales, penitenciarias y claro está, políticas.
Es cierto que el tema de la inseguridad no es novedoso. Pero hay que reconocer que de manera recurrente, de forma periódica, diaria, la realidad delictiva siempre se presenta como una preocupación y un problema que por el momento no encuentra solución acorde a la magnitud de los daños causados.
Ya sea porque la realidad delictiva a nivel local desborda a la policía, ya sea por la omisión funcional del Estado en su conjunto (con los tres Poderes), lo concreto es que en materia colectiva además de inseguridad se siente que hay un tejido social que se vulnera constantemente. Y para quienes sostienen que se trata de una sensación, hay que responderle que esa sensación no es artificial porque se mensura en las consecuencias reales que afecta a todos los vecinos.
No es casual que ante la inseguridad y la falta de respuesta, los vecinos busquen refugiarse conteniéndose entre ellos, organizándose en el barrio, invirtiendo en seguridad e incluso en otros casos tomando decisiones y acciones preventivas ante la falta de respuestas y así buscan mecanismos para protegerse entre ellos. O la marcha, la movilización, para que las autoridades sepan que en esta materia son más las respuestas que adeudan que las que han dado. Esto es un reflejo concreto de que las actuales políticas de seguridad están fracasando. Y están fracasando a pesar de que el Estado posee herramientas de control necesarias y suficientes, pero no se aplican como corresponde.
Junto a la inseguridad también crece el concepto de que la impunidad tiene un amplio margen, lo que a su vez desalienta la denuncia.
Lo otro que es necesario plantear es que no se entiende por qué las autoridades políticas provinciales y locales no atienden esta problemática con el concurso de distintos actores sociales, unidos, permitiendo que todos puedan aportar para tener una mayor y mejor seguridad. Los vecinos y comerciantes se ofrecen de manera permanente para colaborar, es otro error no abrir la participación en materia de prevención.
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