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lunes, 21 de marzo de 2016

LA POLICIA QUE BUSCAN CAMBIAR

El Ministerio de Seguridad de la Provincia busca cambiar la Policía
No se sabe ni cuántos patrulleros tiene. Y a veces los comisarios tienen que llamar al 911 cuando los necesitan. Sólo el 30 % de los agentes posee chaleco antibala. Y casi no hay escuelas policiales con campo de tiro.
El patrullero que mató a un hombre en La Matanza, esta semana
Nadie sabe con exactitud cuántos patrulleros tiene la Bonaerense y hay muchos que están tirados en desarmaderos ilegales. Los jefes de las comisarías no controlan los móviles, por lo que hay veces en los que tienen que llamar al 911 para pedir que les manden uno. Los policías que ingresan a la Fuerza se forman en escuelas que no tienen campos de tiro y recién disparan por primera vez cuando prueban el arma para salir a la calle. Los que ya están adentro tienen nula capacitación y controles psicológicos. Apenas el 30% de los agentes tiene chaleco antibala y casi ninguno tiene radios (handies) para comunicarse. No hay un laboratorio centralizado para hacer pericias y las pruebas terminan tiradas en las comisarías, cuando no se reciclan y se usan en las seccionales para trabajar.
Ese es el estado de la Policía con la que se encontró el flamante ministro de Seguridad provincial, Cristian Ritondo. Su respuesta será lanzar el próximo lunes una reforma profunda en la Bonaerense, que incluirá un cambio de estructura, el descabezamiento de una decena de comisarios generales y una inversión de 6 mil millones de pesos. Será un golpe grande para la Fuerza: 7.800 oficiales –todos los jefes, de subcomisario para arriba– tendrán 30 días hábiles a partir de abril para presentar sus declaraciones juradas de bienes. Los auditores civiles de Asuntos Internos –división que en tiempos recientes llegó a recibir 33 mil denuncias y cajonear 30 mil– las revisarán.
Después de 8 años de gestión de Daniel Scioli, Ritondo se encontró con una hidra de mil cabezas. En sus últimos meses, el ex gobernador buscaba mostrar resultados contra la inseguridad y lanzó un megareclutamiento de agentes nuevos, creó las Policías Locales y centenares de dependencias descentralizadas. El resultado: la cúpula policial tiene 44 comisarios generales, de los que ahora quedarán 26, ya que se eliminarán superintendencias generales. Las Jefaturas Departamentales (mandos regionales) habían llegado a ser 74: a partir del lunes serán 32. Y las Superintendencias Zonales (por arriba de las Jefaturas) bajarán de 17 a 8. “Cada vez que el ministro quería darle una orden a un comisario tenía que pasar por nueve jefes distintos”, grafican en el Ministerio. “Hay un desorden estructural, organizativo y funcional”, agregan.
Las Delegaciones de Investigaciones se multiplicaron hasta ser 135 en toda la provincia. “Pero en la mayoría había un solo agente”, señalan. Ahora serán 20, una por cada departamento judicial. Y se creará algo que, increíblemente, la Bonaerense no tiene: una Superintendencia de Inteligencia Criminal, algo básico en cualquier Policía
La urgencia por crear las Policías Locales llevó a que se abrieran 22 escuelas de formación. “Todas tienen programas diferentes y la mayoría no tiene campo de tiro”, indican fuentes gubernamentales. Ahora quedarán sólo 3 (la Vucetich y dos más) y el tiempo de entrenamiento pasará de 5 meses a 9. Además se usará el programa de la Policía Metropolitana. Para fin de año, estos cuerpos policiales locales quedarán bajo el mando de los intendentes.
A los aspirantes a policías –los que hoy caminan las calles con boinas azules– no se les hacían análisis socioambientales. Así, en estos meses se descubrieron agentes que tienen familiares presos por delinquir y hasta hay uno que comenzó el curso durante salidas transitorias de la cárcel. Y se recibió, como lo hicieron el 97 por ciento de los aspirantes: no se rechazaba a nadie.
Los resultados se vieron en las calles del Conurbano en los últimos 40 días, período en el cual distintos patrulleros atropellaron y mataron a tres vecinos inocentes en circunstancias al menos confusas. Uno de los choferes ni siquiera tenía registro de conducir. El plan es que en adelante los conductores reciban una instrucción particular.
Con el reclutamiento indiscriminado, la Bonaerense engrosó sus filas hasta llegar al pico histórico de 92.000 hombres que tiene ahora. El número, sin embargo, esconde sus secretos: hay 8.000 agentes que llevan años con “carpeta médica”, cobrando sueldo y sin trabajar. Ritondo propone que no puedan estar más de tres años en esa situación. Otro tanto está bajo investigación en sumarios internos que llevan años abiertos, por lo que siguen percibiendo sus salarios sin salir de sus casas. Se les pondrá un tope.
La capacitación de los policías ya existentes es nula: no se los entrena en absolutamente nada. El plan que se lanza incluye darles cursos y hacerles lo que nunca: controles físicos, psicológicos y socioambientales anuales. También se intentará terminar con el “chaleco caliente”: como sólo el 30% de la tropa tiene chaleco antibala, los policías se los pasan unos a otros. Y ni así alcanzan. “Hay atraso tecnológico, equipamiento obsoleto y una infraestructura abandonada”, cuentan cerca de Ritondo.
Los patrulleros son otro drama. En el Ministerio se paga seguro –insólitamente, sólo contra terceros, no “todo riesgo”– por 14.800 autos. Pero los policías pasan vales de nafta por apenas 9.000 coches (vales que no se pueden controlar, porque a muchos móviles les rompen el cuentakilómetros). Y en las planillas figuran sólo 6.000 en actividad. Las nuevas autoridades salieron a buscarlos por toda la Provincia, con camiones mosquito. Encontraron al menos 8 tirados en desarmaderos ilegales. Arreglarlos es difícil: la Policía no tiene talleres. Pintarlos de un mismo color –hoy se usan 12 motivos diferentes– aún más.
La anterior gestión les había quitado el control de los móviles a las comisarías, que se los tenían que pedir a los CPC (Comandos de Prevención Comunitaria) o llamar al 911 cuando aparecía un alerta. Los patrulleros volverán a las seccionales, se eliminarán los CPC creados por Scioli y habrá Comandos de Patrullas para monitorearlos.
Hoy los agentes de la Bonaerense se comunican, cuando pueden, por teléfono: hay menos de 2.000 handies, cuyas comunicaciones no están encriptadas y son accesibles a cualquiera, ladrones y secuestradores incluidos. Ritondo quiere comprar 10.000 más y encriptarlos. También piensa en informatizar y conectar a las comisarías y darles acceso a registros tan básicos como el de armas (el Renar). Otro desafío es armar un centro de monitoreo de todas las cámaras de seguridad que tienen los municipios: hoy la Policía no accede a ellas.
Los cuerpos de Infantería son un desastre. En La Matanza, por ejemplo, mantienen a 24 perros “jubilados” y sólo hay 12 “activos”.
Investigaciones no anda mejor. Las pruebas de los delitos caen en armarios en comisarías y muchas veces, cuando se trata de computadoras, se terminan usando en la seccional. Se hará un depósito único.
Ritondo pretende también crear un Laboratorio Central de Pericias en Puente 12, ya que la Bonaerense no tiene. También pondrá el acento en el control de las rutas, donde hoy los policías se eternizan en puestos viales que sólo sirven para llenar sus bolsillos. Y mejorará la división de seguridad en las islas: “Tienen una lancha hundida y otra rota. La hundida es la que anda mejor”, ironizan en Seguridad, para no llorar.

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