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martes, 16 de julio de 2013

PABLO DOCIMO OPINA....!

Inseguridad: estamos mal, pero vamos peor

LA TRANQUILIDAD DE LOS ARGENTINOS, CON LIBERTAD CONDICIONAL

Inseguridad: estamos mal, pero vamos peor
Sin dudas, el tema inseguridad es, desde hace años, la máxima preocupación del ciudadano común argentino, especialmente de los habitantes del Conurbano bonaerense y la ciudad de Buenos Aires, donde los robos y asesinatos van engrosando una lista cada vez más larga. Es más que evidente que hay algo en el sistema que falla, y falla groseramente.
Sin ir muy lejos, y si se observan las últimas crónicas policiales, puede verse que un detenido, Shiva Narada Benítez Díaz, a quien le faltaba un año para ser abogado y más de diez para cumplir su condena por robos y secuestros exprés, se fugó de la facultad de derecho de la UBA, donde cursaba sus estudios de abogacía, cuando cuatro guardias armados lo llevaron a la facultad, en Recoleta. Entró y ya no lo vieron más.
Otro caso es el de uno de los absueltos en el caso Píparo, Carlos Burgos, quien fue detenido por robar un kiosco. Burgos estuvo en la cárcel tres años por estar acusado de ser partícipe de la salidera bancaria en la que la mujer perdió su embarazo.
Existen varias razones que explican estas falencias en seguridad, muchas; solo se expondrán aquí algunas de ellas.
En primer lugar, nos encontramos con el siguiente inconveniente: las cárceles están abarrotadas, colmadas de presos. Esto deriva en algo realmente serio, y es que los presos aprenden a organizarse, a mejorar técnicas.
La situación se agrava porque muchísimos delincuentes salen con libertad condicional o tienen el beneficio de salidas transitorias, y en la inmensa mayoría de los casos, los delincuentes en lugar de aprovechar este beneficio, vuelven a delinquir.
En muchas cárceles, como por ejemplo la de Batán, no se reciben más reclusos. Solo se van recibiendo a medida que vayan saliendo. Y acá nos encontramos con el segundo inconveniente, que es que cuando salen, en su inmensa mayoría, salen tan o más peligrosos que cuando entran.
Otro aspecto que es realmente inentendible, es que la mayoría de los detenidos por asalto a mano armada, aunque parezca mentira, no quedan detenidos.
Pero existe algo más grave aún, y es que de los que quedan detenidos, no llegan a juicio, y si llegan, después de tres o cuatro años, solo el tres por ciento de ellos recibe condena en primera instancia.
Luego todos, absolutamente todos, apelan y la causa pasa a casación (segunda instancia) donde pueden pasar tres o cuatro años más, y ocurren, indefectiblemente, dos cosas: les reducen las condenas o los absuelven, y decimos que ello ocurre indefectiblemente porque esa es la bajada de línea que reciben absolutamente todos los juzgados.
En muy raras ocasiones, salvo algunas muy mediáticas, quedan firmes las condenas.
Estas son algunas de las razones por las cuales la delincuencia crece y se multiplica geométricamente.
Si tenemos que, las penas, desde un principio son leves, y además no existen condenas y las pocas que se dictan no se cumplen, es muy poco probable que se bajen los índices de delincuencia."

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